Tú.


Si me detengo apareces y también si me distraigo
Y aveces cuando camino, casi siempre que trabajo
Cuando me quedo dormida, si juego, si me levanto
Cuando me quedo en silencio, apareces siempre tú.

Y cuando duermo apareces y también cuando me caigo.
Vienes siempre que te marchas, acudes cuando te llamo.
Sueles estar en las calles, si miro atrás, si me paro.
Cuando me quedo en silencio, apareces siempre tú.

Siempre que hablo apareces, también estas si me callo.
Como cada madrugada estas y sigues estando
Cuando estoy medio dormida y todo va comenzando.
Cuando me quedo en silencio, apareces siempre tú.

Sueles estar en las calles, si miro atrás, si me paro.
Cuando me quedo en silencio, apareces siempre tú.

Siempre que hablo apareces, también estas si me callo.
Como cada madrugada estas y sigues estando.
Cuando estoy medio dormida y todo va comenzando.
Cuando me quedo en silencio apareces siempre tú.
Cuando me quedo en silencio apareces siempre tú.

El coqueteo.

Ella sube a la micro, lee o quizás sólo observa unas guías y destaca anaranjadamente lo más importante.
Un tipo que estaba sentado casi frente a ella la observa e intenta persuadirla con su mirada.
La llaman por teléfono, a considerar por su sonrisa era el novio.
Sonríe con una sonrisa tan coqueta como el rostro del tipo que no deja de contemplarse con sus gestos y el mínimo sonrojo que provocan las palabras de la persona al otro lado del celular.
Está llegando a su destino, comienza a guardar sus guías y el destacador naranjo de pronto cae.

él corre en seguida a socorrerla en aquel momento de tanta dificultad motriz.

Hombre:(La mira, sonríe y estira su brazo con el destacador en la mano) Eres súper bonita
Ella:(Entre cohibida y risueña) Gracias
Hombre: Nooo, si es la verdad nomás.
Ella: (Sonríendo aún más) Por el destacador.

El hombre vuelve a su lugar en la micro, de donde nunca debió salir y mucho menos a coquetear con pinta de galán, para ser así rechazado sutilmente por una muchachita que nunca se ha llevado bien con este tipo de actitudes.

()

Después de la crisis existencialmente emocional.

.

No encuentro el equilibrio.
Lo que hago daña.

La traición.

Pensé y pienso que la televisión en la pieza muchas veces te juega en contra.Acontinuación 4 motivos importantes:
1._ Te quita creatividad, en la que puedes decorar, hacer un lindo regalo para alguien especial, arreglar ropa, entre otras cosas.
2._ Provoca que estudies menos, ya que puedes estar seriamente enganchado o enganchada con algún programa de televisión, como en mi caso los simpson y hace que te rías de las tonterías de Homero y leas menos sobre las corrientes epistemológicas.
3._ Logra hacer que duermas menos, porque haces zapping a las 23:00 hrs y te ecuentras con una buena pelicula y al final te duerme a las 2 de la madrugada para levantarte después a las 6, lo que provoca que andes con sueño al otro día y luego llegues a dormir una siesta en la que enciendes la tele y al final ni la observas y gastas más luz en un momento de recesión económica.
4._ Besas y follas menos, teniendo la televisión te desconcentras con más facilidad, por la pelicula, el partido o un buen video musical.

A mis 19 años me traicioné, instalé una televisión en mi pieza y experimenté esto de ver casado con hijos hasta que se acabó la programación en Mega, ya luego me traicioné menos...porque si bien lo que dan en los programas nacionales son una mierda hoy instalé cable, oh! qué bien me siento, un alivio totalmente emocional.
Puedo ver con mi amor los simpson acostaditos, regaloneando en estos días fríos de invierno y reír, sólo reír.
Puedo ver peliculas de acción de su gusto y totalmente románticas y graciosas del mío.
Traidora, sí, pero de buen gusto.

Ellos.



Ellos solían ser buenos y nuevos amigos, cada uno con su historia, luego comenzaron a darse cuenta de la mínima atracción que existía, pero evitaron, evitaron y sí, evitaron más.
La cercanía los sobrepasaba, de acá se podían notar las manos tomadas bajo una chaqueta mientras veían televisión.
Así, ya no quisieron tomarse más las manos bajo la chaqueta, ni tampoco quisieron seguir evadiendo lo que ya desbordaba.
Dejaron las historias y decidieron cruzar sus caminos.

Hoy los puede ver caminar felices y normalmente haciendo el ridículo por las calles, así son ellos.

Dos hombres.

Una película hizo darme cuenta:

Existen dos hombres para mi... Darío Rodriguez y el resto.

:)

Y así nomás.

No hay.

Hay encuentros que una no busca, miradas mentirosas y explicaciones complejas.

(Pero, pero.. no hay nadie como tú mi amor.) Sí, me gusta.